Acostumbrados a jugar al airsoft con réplicas de armas de fuego, nos dieron la oportunidad de ser los primeros en jugar una partida con otro tipo de armas: arcos y ballestas. Ya se habían empezado a jugar con estas armas en EEUU, pero en España era una primicia y nosotros unos privilegiados. ¡Había que aprovechar la ocasión!

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A las 8.00 a.m. salimos hacia el campo. Ya desde por la mañana hacía un buen sol. El día prometía. Quedamos en una gasolinera cerca del campo con Diego, el dueño del campo para que nos terminara de guiar y abriera las puertas de la finca. Estaba en Villamanrique del Tajo, el último pueblo de la Comunidad de Madrid por la carretera de Colmenar de Oreja. Nos comentó cuando llegamos que era una casa en la que hacían las maniobras cuando él estaba en la mili y le pareció bien el usarla para promover partidas de airsoft. Era una casa abandonada y medio derruida en medio de una finca gigantesca.

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Diego nos facilitó los arcos y las flechas. Diez flechas por cada uno nos dejó (al terminar cada uno tenía un número aleatorio de ellas ¬¬). Estuvimos jugando a varios juegos: conquista/defensa de bases, tiro al blanco, eliminar al capitán del otro equipo,… Pero el más entretenido de todos era buscar las flechas que disparábamos. Esto fue bastante interesante en comparación con el airsoft normal, ya que como tenías poca munición (a no ser que la cogieras del suelo y te expusieras a los disparos de los demás) te ayudaba a la economización de las flechas, no disparabas al tún-tún.

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La ballesta era bastante peligrosa por ser la cuerda de acero, pero los arcos se podían usar sin problemas. Había para los mayores un modelo más grande y para los peques unos más adecuados a su estatura. De hecho estuvimos con cuatro niños de diez a doce años que se apuntaron a la partida también.




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El resultado fue una fantástica mañana, en la que nos lo pasamos todos genial, y un opulento festín para celebrarlo durante la comida. Al día siguiente sentimos bastante dolor en el antebrazo de los continuos golpes de las cuerdas de los arcos y las típicas agujetas que salen después de cualquier partida de airsoft, pero mereció la pena.